Monday, November 20, 2006

Reflexiones que tuve a raiz de ver la película Fresa y Chocolate

En todos los ámbitos de nuestras vidas vemos que los homosexuales, más que las lesbianas, son excluidos de cualquier tema “serio” que se discuta. No sólo lo vemos, lo hacemos.

No sólo en temas políticos, como el caso de Fresa y Chocolate, también en temas económicos, sociales y hasta familiares. Solamente se les deja el ámbito cultural y culinario por aquello de que “ellos tienen arte” o “saben cocinar mejor que una mujer”. Frases que a mi parecer se dicen con mucha hipocresía de la boca para afuera por que lo que está detrás de los diente es el mismo odio, llámese machismo u homofobia, que ha existido siempre. Lo único es que con los años se ha civilizado.

Lo profesional, lo científico y todas aquellas áreas que requieren del ingenio les son negadas por su condición, y más aún cuando no la esconden y no demuestran la frustración que los demás les hacen sentir, cuando en el colegio o en la universidad casi siempre son los alumnos que llevan las mejores notas y los que presentan los trabajos más creativos y son los más amistosos. Sí, aquellos a quienes los demás buscan a la hora de hacer sus investigaciones o detrás de quienes muchos se quieren sentar cuando hay un examen. Sin incluir que son lo que tiene más contactos por que se llevan bien con las autoridades.
Por muy preparados que sean, son excluidos por que pueden desestabilizar todo el sistema, tal vez haciéndolo más humano, lo que molestaría al resto de personas.

Hago todo esta meditación a raíz de la misma película. Esta me recreó un poco, o cuando menos me presentó una idea general, sobre cómo viven los homosexuales en el régimen comunista de Cuba.

Muchas veces se me había pasado por le cabeza la interrogante de cómo viven los homosexuales de los países musulmanes en medio de todo ese sistema ultra machista que percibimos los occidentales en comparación con las libertades personales que acá tenemos. Admito que nunca se me había ocurrido pensar cómo viven lo homosexuales de Cuba, a pesar de tener ese país mucho más cerca que los países musulmanes.

Puede que eso se deba a que generalizaba la situación de Cuba con la del resto de países de Latinoamérica y se me había pasado por alto el detalle de la dictadura.

En los aspectos técnicos, la película me gustó mucho por que presentó la realidad de las calles de La Habana tal y como está ahora: las casas derrumbándose por la falta de cuido y el paso inevitable del tiempo, el estado de los edificios, las calles, los autos. Además de presentar el comercio ilegal y el acceso a la lectura que no sea revolucionaria y aceptada por el régimen como actos contrarrevolucionarios. No solamente se presentó La Habana elegante que se les presenta a los turistas.

Reflexiones que tuve después de ver la película Fresa y Chocolate

En todos los ámbitos de nuestras vidas vemos que los homosexuales, más que las lesbianas, son excluidos de cualquier tema “serio” que se discuta. No sólo lo vemos, lo hacemos.

No sólo en temas políticos, como el caso de Fresa y Chocolate, también en temas económicos, sociales y hasta familiares. Solamente se les deja el ámbito cultural y culinario por aquello de que “ellos tienen arte” o “saben cocinar mejor que una mujer”. Frases que a mi parecer se dicen con mucha hipocresía de la boca para afuera por que lo que está detrás de los diente es el mismo odio, llámese machismo u homofobia, que ha existido siempre. Lo único es que con los años se ha civilizado.

Lo profesional, lo científico y todas aquellas áreas que requieren del ingenio les son negadas por su condición, y más aún cuando no la esconden y no demuestran la frustración que los demás les hacen sentir, cuando en el colegio o en la universidad casi siempre son los alumnos que llevan las mejores notas y los que presentan los trabajos más creativos y son los más amistosos. Sí, aquellos a quienes los demás buscan a la hora de hacer sus investigaciones o detrás de quienes muchos se quieren sentar cuando hay un examen. Sin incluir que son lo que tiene más contactos por que se llevan bien con las autoridades.
Por muy preparados que sean, son excluidos por que pueden desestabilizar todo el sistema, tal vez haciéndolo más humano, lo que molestaría al resto de personas.

Hago todo esta meditación a raíz de la misma película. Esta me recreó un poco, o cuando menos me presentó una idea general, sobre cómo viven los homosexuales en el régimen comunista de Cuba.

Muchas veces se me había pasado por le cabeza la interrogante de cómo viven los homosexuales de los países musulmanes en medio de todo ese sistema ultra machista que percibimos los occidentales en comparación con las libertades personales que acá tenemos. Admito que nunca se me había ocurrido pensar cómo viven lo homosexuales de Cuba, a pesar de tener ese país mucho más cerca que los países musulmanes.

Puede que eso se deba a que generalizaba la situación de Cuba con la del resto de países de Latinoamérica y se me había pasado por alto el detalle de la dictadura.

En los aspectos técnicos, la película me gustó mucho por que presentó la realidad de las calles de La Habana tal y como está ahora: las casas derrumbándose por la falta de cuido y el paso inevitable del tiempo, el estado de los edificios, las calles, los autos. Además de presentar el comercio ilegal y el acceso a la lectura que no sea revolucionaria y aceptada por el régimen como actos contrarrevolucionarios. No solamente se presentó La Habana elegante que se les presenta a los turistas.

Monday, July 17, 2006

Es sólo un cuento...


Policarpio mi amor, te espero a las 7:00 PM frente a Registro.

Lo último que escribió JD

Policarpio es un hombre alto, con el cuerpo delgado, un poco recio, blanco, cabello castaño; liso y escaso, ojos azules y nariz recta y respingada; tiene unos cuantos pelos en la barba, los cuales siempre se rasura para evitar el calor y la fatiga. Algo así es Policarpio, JD era una historia muy diferente.

Su cara bonita y su buen cuerpo levaron a Policarpio, a sus 23 años de edad, a ser un modelo solicitado entre las agencias de modelaje y publicitarias; también por las chicas de su cuadra y de su universidad. Cualquier chica que en la calle lo ve pasar, se queda sin respiración y se enamora a primera vista; muchas han llegado a creer que no hay un hombre mejor sobre la faz de la tierra; otras tantas se han quedado esperando que, algún día, las vuelva a ver y se interese por ellas.

Aunque Policarpio se haga el desentendido, sabe que también hay un grupo de chicos a quienes les pasa lo mismo que a las chicas, sin embargo, éstos han salido bastante más atrevidos que aquéllas, pues cuando Polito – como lo llaman ellos por que consideran que el nombre es lo único feo que tiene – pasa cerca, se desviven por saludarlo para tocar sus manos o su cabeza o sus anchas espaldas; siempre aprovechan esas ocasiones para declararle su amor y prometerle fidelidad eterna.

¡Cuánto carisma! ¡Cuánta belleza! ¡Cuánta facilidad de conquista! Policarpio ya sabía esto desde hace mucho tiempo y nunca antes se había aprovechado. Un día se percató de eso y se acordó, además, que ya estaba en el último año de su carrera. Pensó durante largo rato y llegó a la conclusión de que, si bien es cierto, ya había realizado todas las locuras que se le habían ocurrido, no había experimentado en un campo y, dada la experiencia, creyó que no le sería difícil experimentar.

Salió de su casa en busca de esa experiencia que el faltaba y fue así como conoció a JD.

Juan Daniel era un adolescente adinerado que fue criado con todos los mimos de su madre y de su abuela, educado en colegios católicos en los cuales se destacó como un alumno inteligente y serio; aunque un demasiado tímido y reservado. Aparte de que todo el tiempo se mantenía sólo con chicas. La gente muchas veces se preguntaba el porqué de esto, mas nunca llegaron a comprender que así JD se sentía cómodo y comprendido.


Ahora JD estaba en primer año de la universidad y eso favorecía los propósitos de Policarpio.

El día que se conocieron JD estaba en la universidad gestionando unos trámites burocráticos en Registro, y de pronto volvió a ver hacia atrás mientras pasaba Policarpio. En ese momento se sintió atraído, enamorado, tonto estúpido, sintió que su espíritu se salía de su cuerpo para ir a encontrarse con aquellos ojos azules que lo observaban. Después sintió miedo, sin embargo este se disipó al ver que en los labios de aquel chico se dibujaba una sonrisa. Entonces se sintió comprendido y correspondido.

Policarpio percibió toda la conmoción que había causado en el chico y por eso sonrió a la vez que pensaba ¡Aquí está! Más fácil no pudo ser. Disimuladamente se sentó en una de las bancas que están frente a Registro.

JD como pudo terminó sus trámites y salió cohibido. Quería pasar desapercibo frente al chico, pero este le habló suavemente y le invitó a que se sentaran a conversar. JD accedió y con el paso de los segundos y los minutos, como se sentía tan enamorado y tan bien correspondido, se le fue quietando el miedo y la vergüenza.

Una hora después, en el cuarto de un motel cualquiera, Policarpio le ayudaba a quitarse la camisa, el pantalón y la ropa interior para cogérselo como vulgarmente él pensaba.

JD accedió a pesar del dolor y de la frustración que le causaba el hecho de que su primera vez no fuera tan romántica como el deseaba. Aún así, fue optimista y se propuso que con el pasar del tiempo esto mejoraría.

Policarpio terminó. Se vistieron y salieron del cuarto del motel. Policarpio llevó a JD a una zona céntrica de la ciudad para que tomara un taxi y se fuera a su casa.

- Nos vemos mañana a las siete frente a registro, dijo JD antes de bajar del taxi.
- Sí, respondió Policarpio para no atrasar más la ida de JD.

A las 6: 45 PM de día siguiente JD ya estaba en el lugar acordado. Se fue a las 8:15 PM con la esperanza de que al día siguiente Policarpio sí llegaría.

Durante toda una semana la agenda de JD incluía esperar a Policarpio frente a registro de 6:45 a 8:15. Al octavo día decidió hacer y colocar las mantas que muchos de nosotros hemos leído, pero al no obtener respuesta, al noveno día la decepción pudo más que todas sus energías y sus esperanzas de vida.

Que cómo es Nicaragua

Es un país muy, muy lejano. Queda justo en medio de la América Central. Hace muchos años era un paraíso. Sí, un paraíso con muchos árboles rollizos, frondosos y altos. Imagínese que el techo de los nidos de los pajaritos eran las nubes.

Esos pajaritos tenían un arco iris debajo de cada una de sus alas y la blancura de las nubes de primavera en las plumas superiores y el azul del mar y del cielo en sus ojos. Se llamaban zuritos.

Cuando ellos bajaban de sus nidos, se deleitaban viendo al hombre, a la mujer y a los niños que vivían en armonía con su desnudez, con los animales del bosque, con los árboles, con las frutas, con el agua, con la lluvia, con el frío, con el fuego, con el calor y con el sol.

Era tanta la confianza que irradiaban los seres humanos a los zuritos, que éstos se posaban sobre los hombros de aquellas personas; deteniéndose el pasar del tiempo y disminuyéndose el espacio para concentrar todas sus energías en el momento del encuentro y fusión del hombre y la naturaleza; uniéndose para formar a un nuevo ser; un ser lleno de felicidad.

Sin embargo, esa felicidad no duró para siempre por que un día llegó la civilización disfrazada de razón y sedujo al hombre. Éste le creyó y se ilusionó con las promesas que aquella le hizo: mejorar su forma de vida, su ambiente y su relación con los animales.

Mas el resultado fue todo lo contrario, al hombre se le subió a la cabeza la idea del poder; y se volvió egoísta. Quería todo para él, sin importar que para obtenerlo tuviera que escarbar hasta el centro de la tierra o botar los árboles rollizos, frondosos y altos en los que vivían los zuritos o pasar por encima de la misma razón.

Por eso el paraíso se convirtió en un entramado extraño de seudo civilización y seudo tradición el cual trata de conservar sus características primigenias, costumbres, confianza, deseos de superación, amor al trabajo, hospitalidad. A pesar de que con la llegada de la civilización se haya apropiado de características como la hipocresía, la mentira, la intolerancia y el egoísmo. Así es Nicaragua, así es mi país.

Sunday, June 04, 2006

Como md siento hoy.

Hay dias en los que creemos que con lo poco o mucho que hacemos es suficiente para vivir el día y esperar el mañana para hacer lo mismo: levantarnos, salir a estudiar o trabajar y regresar a casa con todo el cansancio para irnos as dormir; esperando que venga el día siguiente para hacer todsa las mismas miserias.

¿Pero como estamos por dentro? Para ser felices se supone que uno debe hacer lo que a uno le gusta o cuando al menos quiere, sin embargo, en qué momento nos damos cuanto que es lo que nos gusta y qué es lo que queremos para ser felices; y crecer como profesionales y como personas y todo eso que la familia y los amigos esperan que pase en uno. hasta uno espera que pase, esa es la verdad.

Hago todo este razonamiento por que ayer, leyendo un libro que no mencionaré para no hacerle pbublicidad, me di cuenta (al menos en mi caso), que para ser feliz no necesareamente hay que hacer un monton de cosas que impresionen a todos los que nos rodean, si no, hacer aquellas pequeñas cosas que noa hagan sentir más s humanos, como bañar al perro despuñes de tanto tiempo sin bañarlo o arreglar tu cuarto para que te sientas cómodo en un lugar oloroso a limpio.

Para ser felices es necesario hacer todas a quellas cosas, por paqueñas que sean, que nos impresiones a nosotros mismos. Digo esto por que hoy hice tantas cosas que tenía días de no hacer y que me hacen sentir satisfecho por haberlas hecho. Hoy me levanté con ganas de ser un hombre diferente, mejor, para mí mismo.

Thursday, April 06, 2006

Los gajes de la primera vez.




Recuerdo que a medida que me acercaba a Profamilia, las manos y los pies me empezaban a temblar; me iba poniendo helado y sentía que una sed me secaba lentamente la boca. A pesar de todos estos síntomas de miedo, al cruzar el umbral tuve que mostrar la cara más tranquila que encontré en el archivo de mis fotos.

Al entrar no reparé en nada y me dirigí directamente hacia la recepción.

-Buenos días –dije con ritmo pausado para que no se notara mi nerviosismo-. Vengo por los resultados de una prueba de VIH que me hice la semana pasada.
-Espere un momento –me dijo la recepcionista, sin poder ocultar la picardía que nacía en sus ojos cafés y se regaba por su cara hasta terminar con una sonrisa, casi risa. Creo que se dio cuenta que era mi primera vez, pues apenas tenía 18 años de edad.

Sin pensarla mucho me senté y estudié el área en busca de agua, hasta que mis ojos encontraron un dispensador.

Sé que pasar por esta experiencia no es nada fácil, es por eso que no culpo a los jóvenes, que tienen una vida sexual activa, que no se quieren hacer la prueba, sin embargo, tenemos que preocuparnos por el avance acelerado de la pandemia del VIH-SIDA: en 1981 se descubrió la enfermedad y a los 24 años, en el 2005, ya había 40, 300. 000 personas en el mundo viviendo con el virus. Sin incluir a los otros tantos millones que han muerto en ese período. Sólo para que nos hagamos una idea, e América Latina y El Caribe, mueren 33 personas por hora a causa de esta enfermedad; esto según las estadísticas que maneja UNICEF.

Los jóvenes son los que más deberían preocuparse por hacerse la prueba, por las siguientes razones:

En el caso de que el resultado fuese positivo:

1. Son sicológicamente más fuertes para superar los traumas.
2. Pueden empezar a tomar el tratamiento antirretroviral mientras el virus no ha causado grandes estragos en su sistema inmunológico.
3. Pueden empezar a cuidar su salud de las enfermedades oportunistas.
4. Pueden advertir, a tiempo, de su condición a los otros jóvenes con quienes tenían sexo; y motivarlos a que ellos también se realicen la prueba.


En el caso de que el resultado fuese negativo:

Pueden seguir disfrutando de su sexualidad con responsabilidad, utilizando condones para sentirse seguros siempre.

Al parece, mitos como que el VIH-SIDA sólo afecta a homosexuales y amas de casa son los que han contribuido a que los jóvenes se sientan inmunes a éste y crean que nunca les puede pasar algo así.

Algunas organizaciones nicaragüense como CONISIDA y ASONVIHSIDA, en conjunto con otros ONG como UNICEF y ONUSIDA están realizando un esfuerzo considerable por desmitificar ideas como esas y hacer ver que todas las personas somos vulnerables a la pandemia sin importar nuestras condiciones económicas y sociales; a la vez que dan a conocer las herramientas necesarias para prevenirla. Pero es necesario admitir que este trabajo nunca será suficiente mientras nivel nacional el Gobierno no se preocupe por educar sexualmente a los niños y jóvenes de este país.

Yo animo a los jóvenes a que se realicen la prueba por todo lo antes expuesto y por que por encima de todos los miedos es muy gratificante leer un resultado que diga NEGATIVO.





Sunday, February 26, 2006

La experiencia!



Les cuento que hasta hace unos pocos días he tenido la oportunidad de trabajar en la profesón para la que me estoy preparando. La experiencia no ha sido nada placentera a pesar de la emoción que sentía, a rebosar, al principio.

No tanto por el hecho de estar estuduiando y trabajando a la vez, ni por que ahora ya casi no veo a mis amigos, ni mucho menos por llegar tarde a mi casa. Lo que sí me mató la emoción fue la mentira. "Escribí juvenil por que queremos llegarle a los estudiantes" y cuando entrgué los primeros escritos me dijeron: NO. "Por que no les va a gustar a los Padres".

Ahora les aclaro: resulta que empecé a trabajar en la revista de la Universidad en la que estudio, el día de la entrevista la que ahora es mi Editora en Jefa me dijo lo primero y a los días me dijo lo otro. Cómo lo ven.

Hasta cierto punto trato de entender que a uno le editan lo que no va en una nota, lo que no entiendo es que le mientan a uno para entuciasmarlo y luego...Lo que más me enoja es que en realidad a los realizadores de la revista no les interesan los estudiantes de la Universidad, sino sólo los padres que la dirigen.

Y así con tanta mentrira es como a los jóvenes nos matan la ilusión y las fuerzas con las que queremos cambiar lo que está mal.

Monday, January 02, 2006

El género en la Nicaragua rural.



Recientemente volví de unos días de vacaciones en El Coral, municipio de Chontales, donde vive mi abuela materna.

Esos días sí que fueron muy productivos por que me sirvieron para descansar de la bulla y del ajetreo de vivir en una ciudad grande, además pude dormir un poco más de lo acostumbrado y visité a mis amigos de la primaria.

También me sirvieron para platicar con mi abuela sobre mi carrera y sobre lo que aprendí en segundo año, aunque no es eso lo que les quiero contar, sino que una mañana de esas estaba yo sentado leyendo una revista religiosa muy interesante cuando vi una escena.

Yuri, una de las hijas de una vecina, iba a entregarle un cerro de tortillas a doña Juana, otra vecina, cuando llegó a la casa estaba afuera don Moncho y Gilber y Anabel y Yurita, esposo, hijo e hijas de doña Juana.

Yuri preguntó por doña Juana y entonces el esposo y los hijos dijeron Juana y Mama rspectivamente. Pasaron unos segundos y la doña en custión no llegaba, así que volvieron a llamarla, enseguida la doña salió corriendo de la cocina.

Lo que me llama la atención de la escena es cómo doña Juana tuvo que dejar sus quehaceres para ir a agarrar las tortillas que andaba entragando Yuri, cuando afuera estaban su marido y tres de sus hijos que bien podían agarrar las tortillas y llevarlas a la cocina que estaba a un paso.

Lo que yo entiendo de esa situación es que doña Juana es demasiado indispensable en los asuntos domésticos de su hogar, hasta el punto que su marido y sus hijos son incapaces de realizar la más mínima labor que ella realiza.

Tambìén reflexioné sobre cómo las lucha por la iguldad de género, que exige que las mujeres obtengan derechos y responsabilidades que se les reconocen a los hombres, tiene sus grandes diferencias en un mismo país.

En una ciudad grande como Managua una mujer que ha estudiado exigiría que el hombre lleve las tortillas a la cocina, pero en un municipio a 240 km de la capital la frase Igualdad de Género no tiene ningún significado.

Thursday, November 24, 2005

Los jóvenes y la política en Nicaragua.


En Nicaragua existe una Asociación de Jóvenes por la Democracia (Judenic) judenic@yahoo.com Según el presidente de Judenic, Gustavo Montiel, el 72% de la población nacional está conformada por jóvenes; de los cuales el 36% conforman la población económicamente activa (PEA).

Aunque actualemente hayan tantos jóvenes en Nicaragua hay muy poca participación de éstos en los asuntos políticos debido a los siguientes factores:

  • Falta de información.
  • Desilusión de los partidos políticos.
  • Exclusión.
  • Cierre de espacios.
Todos estos factores conllevan a que los jóvenes se abstengan de participar en las elecciones, el mejor ejemplo son las elecciones municipales del 2004, en las cuales sólo participaron el 51% de los jóvenes registrados en el padrón electoral.

Además, los partidos políticos se han convertido en cúpulas que no permiten el relevo generacional. En fin, todo esto causa que haya muy poca representación de los jóvenes en el Estado: La Asamblea Nacional y el Poder Ejecutivo son los mejores ejemplos.

La participación juvenil cobró importancia en décadas pasadas en movimientos políticos y estudiantiles, sin embargo, actualmente los y las jóvenes estamos sometidos a la voluntad de un montón de señores y señoras a quienes parece que ya se les olvidó cuando fueron jóvenes, pues sólo buscan satisfacer sus intereses y no se preocupan por brindar a la juventud el apoyo que necesita para desarrollar sus capacidades.

Lo malo del caso es que, nosotros, los y las jóvenes, estamos tan adormecidos que ya nos estamos acostumbrando a vivr sometidos y hasta parece que estamos copiando las malas mañas de quienes nos tienen sometidos.